jueves, 22 de diciembre de 2016

HISTORIA DE LA MURTA

Nuestra Señora de la murta nació a partir del reagrupamiento de algunas ermitas dispersas por el valle, de las que llegaron a relacionarse once. El prolongado asentamiento de los ermitaños propició que el alzireño Arnau Serra, previa licencia del Rey Pedro el Ceremonioso, les hiciera donación de sus tierras de la Murta, quedando obligados a formar una comunidad para acceder a su posesión.




Tras profesar en Jávea como monjes de San Jerónimo merced una bula de Gregorio XI, se les concedió la oportuna licencia eclesiástica para fundar un monasterio en este paraje.


La fundación del monasterio hay que situarla a caballo entre los siglos XIV y XV, época de gran esplendor de la Orden de San Jerónimo, que facilitó su propagación por el antiguo Reino de Valencia.


La comunidad nació bajo la protección del importante monasterio de San Jerónimo de Cotalba (Gandía), que envió a la Murta a su prior Fray Domingo Lloret, quien, acompañado de cinco monjes más, comenzó las obras de la nueva casa. La construcción del convento, según los datos de los monasterios de la antigua congregación benedictina dando prioridad a la Iglesia y situando el resto de las dependencias alrededor de un claustro central, según un sistema estricto perfectamente resuelto.


De la primitiva obra casi no quedan resto, porque sufrieron continuas reformas, siempre limitadas por la estrechez del espacio y los escasos recursos de la comunidad. Sin embargo, gracias a la protección de la familia Vich, se disfrutó de un periodo de esplendor en el que se construyó una nueva Iglesia y el imponente molo de la torre de las Palomas. Durante los siglos XVII y XVIII, se amplió y mejoró el conjunto del cenobio. 


ESTADO ACTUAL DEL MONASTERIO


Hasta el siglo XIX fue un estimado centro religioso y cultural, visitado por cardenales, obispos y reyes entre otros. Con la segunda desamortización, la de 1835 el monasterio fue exclaustrado y pasó a manos privadas. Se inició el proceso de expoliación de sus bienes hasta la total ruina, agravada ésta por la poderosa naturaleza, que pugna por recuperar sus dominios.

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